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(Belly Pain)

Te despiertas a media noche con retortijones en el estómago, te abrazas a la almohada y te haces un ovillo. Eso te ayuda un poco y logras conciliar el sueño. Pero por la mañana el dolor todavía sigue allí. "¡Ay, me duele la barriga!", le dices a tu madre o a tu padre.

Y entonces es cuando te bombardean a preguntas: ¿Tienes ganas de vomitar? ¿Te ha costado ir al váter últimamente? ¿Has tenido diarrea esta noche? ¿Te duele en algún otra parte? ¿Te duele tanto que no puedes ponerte de pie? ¿Te preocupan los estudios o alguna otra cosa del colegio? Tu madre o tu madre te harán todas esas preguntas porque hay muchas cosas diferentes que pueden provocar un dolor de tripa o de estómago.

Sigue leyendo para averiguar qué es el dolor de barriga, qué lo puede provocar y qué puedes hacer para encontrarte mejor.

Todo sobre el abdomen

Cuando te duele el abdomen, podrías tener un problema en el estómago, pero no necesariamente. El abdomen, el área comprendida entre el tórax (el pecho) y los huesos pélvicos (las caderas), contiene muchos otros órganos, aparte del estómago y de los intestinos: la vejiga urinaria, los riñones, el hígado, el bazo, el páncreas, la vesícula biliar, el apéndice y las glándulas suprarrenales. Si eres una niña, tu abdomen también contiene el útero y los ovarios.

Estos órganos no están sueltos dentro del abdomen —están dentro de una membrana que hace las veces de bolsa denominada peritoneo. Esta membrana de dos capas también separa esos órganos de los músculos abdominales externos. Tres capas de músculos —anterior, posterior y lateral— sostienen esta especie de “caja” de órganos y la protegen.

Tipos de dolor abdominal

Un niño puede tener dolor en el abdomen por tres motivos, incluyendo:

  • El estreñimiento es uno de los principales motivos de dolor abdominal. Si llevas un tiempo sin defecar (hacer caca), te duele al defecar o tienes las heces (las cacas) muy duras, lo más probable es que vayas estreñido.

  • La diarrea suele estar provocada por una infección que algunas personas denominan "gripe intestinal”. Los médicos llaman a este tipo de diarrea/infección gastroenteritis. Cuando tengas diarrea —cacas sueltas y acuosas— es posible que también te duela la tripa y/o el estómago. Tener dolor de estómago y vomitar la comida también son síntomas de gastroenteritis. ¡El dolor es una forma que tiene tu cuerpo de decirte que no se te ocurra alejarte del váter!

  • Una infección en otra parte del cuerpo también puede provocar dolor de tripa. El dolor de garganta (faringitis), la neumonía, una infección de oído (otitis) o un catarro con tos pueden provocar dolor de tripa. Un fuerte dolor de tripa también puede estar provocado por una infección de las vías urinarias o una obstrucción intestinal. Una infección por bacterias o parásitos, el ardor de estómago, el síndrome de intestino irritable o las enfermedades intestinales inflamatorias también pueden provocar dolor abdominal.

  • Comida. Algunos niños tienen dolor de tripa porque han comido demasiada cantidad de algún alimento o porque han comido un alimento demasiado fuerte, picante o graso, algo a lo que son alérgicos o un alimento que estuvo demasiado tiempo en la nevera y se estropeó. El dolor de tripa es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que a tu estómago y a tus intestinos les está costando mucho descomponer o digerir lo que has comido. Por ejemplo, algunas personas tienen intolerancia a la lactosa, lo que significa que les cuesta mucho digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y los productos lácteos. En cualquier caso, ¡ten presente que los alimentos demasiado fuertes pueden provocarte indigestión!

  • Apendicitis. Si el dolor te empieza en el ombligo y luego se te desplaza hacia el lado derecho inferior del abdomen, podría ser apendicitis. La fiebre y los vómitos, así como un dolor que empeora cada vez más acompañado de pérdida del apetito, son otros signos de apendicitis.

  • Estrés. A muchísimos niños (y también a muchos adultos) “se les ponen los nervios en el estómago” cuando están preocupados o estresados por algo. Es una forma coloquial de decir que el estrés, la ansiedad o los problemas emocionales les provocan problemas digestivos.

A veces el origen del dolor de barriga está en la cabeza

Si no hay ningún motivo físico para que tengas dolor abdominal, tal vez el origen de tu dolor de tripa esté en tu cabeza. Si estás estresado o preocupado por algo, puedes tener un dolor agudo en el estómago. ¡Muchos niños lo tienen!

Si crees que es eso lo que te está ocurriendo a ti, siéntate con alguien de confianza y habla sobre cómo te va la vida. ¿Te están acosando en el colegio? ¿Discuten mucho tus padres? ¿Has hecho algo que desearías no haber hecho? ¿Te preocupa suspender? Habla sobre ello. Muchas veces, las preocupaciones dejan de resultar tan estresantes cuando se dicen en voz alta –en vez de guardárselas “dentro del estómago”.

Cuando hables sobre lo que te preocupa, asegúrate de que averiguas qué puede hacer para tener menos estrés en tu vida a fin de librarte de ese maldito dolor de tripa.

Adiós al dolor de barriga

Primero el médico te hará algunas preguntas, te explorará y tal vez te mande varias pruebas. Tal vez te recomiende tomar algún medicamento y/o te dé instrucciones especiales sobre qué y cómo debes comer para no tener dolor de tripa.

Si el médico sospecha que puedes tener apendicitis, te mandará un análisis de sangre. O tal vez te pida una radiografía, una ecografía, o una tomografía computada abdominal. Estas pruebas proporcionarán al médico más información sobre lo que ocurre en tu interior. Si tuvieras apendicitis, tendrías que someterte a una operación denominada apendectomía.

Si el estrés parece estar causándote los problemas de tripa, es posible que tu médico te recomiende que vayas a un especialista, como un psicólogo. Estos expertos ayudan a los niños a identificar el origen del estrés así como a idear formas de solucionar sus problemas o afrontarlos mejor.

Si te gustaría prevenir el dolor de tripa, he aquí algunos consejos a seguir:

  • No comas más de la cuenta.
  • Come alimentos ricos en fibra, como fruta y verdura, para que vayas al váter regularmente.
  • Lávate las manos antes de comer.
  • No comas poco antes de acostarte.
  • Duerme lo suficiente para no agotar a tu cuerpo.

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2010

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