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Un estudio vincula los resfriados y la gripe con un riesgo raro de sufrir un ACV en los niños

La causa parece estar relacionada con la inflamación de las arterias, afirman los investigadores

MIÉRCOLES, 20 de agosto de 2014 (HealthDay News) -- Aunque es extremadamente raro, los resfriados, la gripe y otras infecciones menores podrían desencadenar un periodo fuerte, aunque breve, de un riesgo elevado de accidente cerebrovascular (ACV) en los niños, sugiere un nuevo estudio.

Solamente 5 de cada 100,000 niños al año sufren ACV en los Estados Unidos, afirmó la Dra. Heather Fullerton, autora principal del estudio y profesora de neurología y pediatría en el Hospital Pediátrico Benioff de la Universidad de California, en San Francisco. "Parece que las infecciones intervienen en las causas de un ACV entre los que de algún modo están predispuestos a sufrir el problema", indicó.

El estudio halló que el riesgo de ACV a partir de una infección aumentó solamente dentro de un periodo de 3 días. Eso sugiere que la causa es una inflamación aguda de las arterias, un problema que ya se ha descubierto como posible desencadenante en los adultos, comentó Fullerton.

"Un ACV es solamente una complicación mala y rara, pero posible, de una infección", dijo Fullerton.

Aunque no esté claro exactamente cómo podría funcionar el proceso, las respuestas inflamatorias (que son un mecanismo de defensa contra la infección) pueden causar un ACV, dijo el Dr. Lars Marquardt, que escribió un editorial acompañante para la investigación, publicado en línea el 20 de agosto en la revista Neurology.

"Las infecciones desencadenan la activación de las plaquetas [células sanguíneas responsables de la coagulación], lo que les hace más propensas a la formación de coágulos", señaló.

Sin embargo, tener infecciones crónicas o una serie de infecciones no pareció aumentar el riesgo de ACV. "Con los niños, cuando se acaba la infección, se acaba el riesgo de ACV", explicó Fullerton.

Los niños con problemas de salud, como las enfermedades cardiacas, la anemia drepanocítica o el lupus, podrían ser más propensos a sufrir un ACV. Sin embargo, un pequeño número de niños parecen haber estado en perfecto estado de salud antes de sufrir un ACV, explicó Fullerton.

Cuando se producen los ACV en los niños, los resultados no siempre son buenos, dijo Fullerton. "Las tasas de fatalidad son del 5 al 10 por ciento, de modo que ciertamente los niños pueden morir por los ACV".

La juventud puede realmente ir en contra de los niños en el caso de un ACV. Los niños tienen más masa cerebral que los adultos, porque los cerebros más viejos tienden a encogerse un poco a lo largo del tiempo. Dado que el cerebro de los niños todavía tiene un "tamaño completo", hay menos espacio para la inflamación del cerebro que se produce después de un ACV, explicó Fullerton. "Así que mueren a causa de una presión muy alta en su cerebro, por una inflamación del cerebro mortal".

Un tercio de los niños que sobreviven a un ACV terminan con una discapacidad grave, otro tercio tienen un problema evidente y otro tercio tendrán déficits mínimos o ninguno, señaló Fullerton.

Para realizar el estudio, los investigadores examinaron una base de datos de un plan de atención sanitaria de 2.5 millones de niños. De ese grupo, identificaron a aproximadamente 100 niños que habían sufrido un ACV isquémico (el tipo de ACV provocado por una obstrucción de un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro). Compararon a esos niños con aproximadamente 300 niños que no sufrieron ACV. Los niños que habían sufrido una infección importante, como una meningitis o sepsis, fueron excluidos del estudio.

Los niños que sufrieron ACV tenían 12 veces más probabilidades de haber ido al médico por una infección menor en el plazo de 3 días del ACV que los que no sufrieron ACV. Aproximadamente el 80 por ciento de las infecciones menores fueron infecciones respiratorias superiores, como los resfriados y la gripe.

El estudio tuvo varias limitaciones, dijo Marquardt, profesor de cirugía en el departamento de neurología en la Universidad de Erlangen-Nuremberg, Alemania. La investigación no incluyó a los niños que no habían ido al médico por su infección. Además, los investigadores no revisaron las pruebas del laboratorio en busca de signos de infección que quizá no quedaron reflejados en el expediente médico, y no incluyeron el análisis de ningún medicamento no recetado que los niños podrían haber tomado y que podría haber prevenido la formación de coágulos sanguíneos, indicó.

En cuanto al impacto potencial de la investigación, Fullerton dijo que los pediatras tienen que considerar el ACV como otra complicación rara de las infecciones. Sin embargo los médicos no son conscientes de que los niños pueden sufrir ACV, dijo.

"Algunos padres llevan a sus hijos al departamento de emergencias diciendo que creen que su hijo ha sufrido un ACV, y se les dice que los niños no sufren ACV", señaló. "Si su hijo parece estar sufriendo un ACV, consiga atención médica".

Esos síntomas pueden incluir convulsiones, dolores de cabeza repentinos, una súbita dificultad para hablar, debilidad en una parte del cuerpo o una repentina pérdida de visión o del equilibrio.

Más información

Para más información sobre el accidente cerebrovascular en los niños, visite la Asociación Nacional de Accidentes Cerebrovasculares (National Stroke Association) ( http://www.stroke.org/site/PageServer?pagename=kids ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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FUENTES: Heather Fullerton, M.D., pediatric vascular neurologist, professor, department of neurology and pediatrics, University of California, San Francisco Benioff Children's Hospital; Lars Marquardt, M.D., professor, surgery, department of neurology, University of Erlangen-Nuremberg, Germany; Aug. 20, 2014, Neurology, online